El ruido y la prisa de la vida moderna en la ciudad hacen un contraste en la naturaleza, un espacio de paz y silencio. El campo es un refugio donde el tiempo se detiene, el silencio nos abraza y el trabajo de la tierra nos brinda esperanzas.
SILENCIO QUE ABRAZA
Es el campo quien me llama
me despierta el sentimiento,
siempre elijo los caminos
donde solo canta el viento.
Ahí el tiempo se detiene,
y la vida va más lento,
en su calma me descubro,
entre aromas del momento.
No hay reloj que me apresura,
ni bocina que me amordaza,
solo el río, el verde campo,
y el silencio que me abraza.
Que me acune la mañana,
con sonidos de labranza,
donde brota la semilla,
el trabajo y la esperanza.
Que me cante el horizonte
que me abrace la mañana,
que me encuentre allí el destino
con su calma cotidiana.
Cuando el sueño resplandece,
y florece la confianza,
todo el campo reverdece,
y la tierra en paz avanza.
No hay reloj que me apresura,
ni bocina que me amordaza,
solo el río, el verde campo,
y el silencio que me abraza.
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Copyright © by 06/04/2026 Arjona Delia
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Encuentro en tu poema un profundo anhelo por volver a lo natural. Me gustó la manera en que simbolizas con el campo a la libertad, lo auténtico, lo contrario a la opresión de la vida urbana.
ResponderBorrarMucha paz hay entre tus versos.
Saludos.
Muchas gracias por tus palabras. Es así, el campo es libertad.
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