POEMAS PARA LA MUJER Escritora Arjona Delia
Escritora Arjona Delia

31 de agosto de 2008

El enojo

Todos alguna vez en la vida hemos experimento diferentes clases de enojos, dado que el enojo es un sentimiento normal.
¿ Alguna vez has podido pasar una semana entera sin que te enojes por algo o con alguien? Seguramente la respuestas sea no, y eso es completamente normal.

Hay diferentes tipos de enojos. El enojo puede dirigirse a uno mismo, a la gente o a los objetos.
Por ejemplo: se puede golpear o lanzar objetos, gritar, dar un portazo, pegar un puñetazo a la mesa, correr la silla con violencia, colgar el tuvo del teléfono sin saludar o ponerse a gritar en demostración de enojo.

El enojo dirigido a uno mismo probablemente sea el mas destructivo.
Las señales visibles del enojo hacia uno mismo pueden ser acciones que nos lastiman. Por ejemplo: un individuo que está enojado puede comer excesivamente o por el contrario dejar de comer.

Otras veces, una persona puede convertirse en víctima culpando a otras personas por estar enojada.
Esto puede perjudicarnos emocional y físicamente porque en lugar de dirigir nuestro enojo a otra persona lo dirigimos a nosotros mismos.

Una persona que está enojada todo el tiempo se convence de que no vale nada , de que es un fracasado o que no merece ser feliz.
Si alguien está enojado podría apartarse de los amigos o de la familia y podría empezar a pasar mucho tiempo solo.
Si no logra superar el enojo y esto le impide llevar una vida plena tiene un problema que necesita resolver.

Otros piensan que utilizando drogas o alcohol aquietarán el enojo contenido dentro de sí.
Pero eso nunca surte efecto porque el alcohol y las drogas vienen acompañadas de muchos problemas y a menudo pueden poner a las personas aún más enojadas.
El uso de las drogas y el alcohol para controlar las emociones es solamente una manera de eludir el problema, no de solucionarlo.

Las personas que tratan de ignorar su enojo y de mantenerlo reprimido podrían desarrollar una actitud negativa acerca de todas las cosas, tener problemas para hacer y mantener amistades, contraer dolores o enfermedades relacionados con el estrés .
Algunos lo manifiestan de una manera que los hace sentir bien en el momento, pero más tarde les causa más problemas. Se guardan el enojo porque no quieren crear mas problemas, pero éso precisamente los hace sentir peor. El enojo no es algo que puedan ignorar o evitar.

La pregunta es: ¿Como hacemos para manejar el enojo, cual es la mejor manera?

Cuando llegamos a conocer nuestro enojo , lo que lo causa y cómo reaccionamos ante él, aprendemos a manejarlo. Tenemos la oportunidad de llegar a conocernos a nosotros mismos un poco mejor y de mejorar nuestras relaciones con otras personas.

El enojo no es más que lo que te devuelve el espejo, tu propia imagen de frustración. Cuando me enojo con el otro, en realidad estoy negando algo que yo tengo y que no acepto en mi mismo. Cuando disparas tu rabia hacia alguien, en realidad estás apuntando el arma contra ti mismo.
¿Qué hay en ti que ves reflejado en el otro?
¿Qué no reconoces en ti mismo, qué te duele de ti mismo, qué rechazas de ti mismo y que reflejas en el otro?

Cuantas preguntas, que si las sabemos responder acertadamente nos estaremos conociendo mas a nosotros mismos y podremos manejar el enojo de una manera acertada, del cual saldremos beneficiados nosotros y los otros.




Arjona Delia.

30 de agosto de 2008

Jardín de ausencia




Plante flores de olvido en tu jardín de ausencia.
Las regué con mi llanto. Las separé de a una.
Les arrime el silencio que habita en tu presencia
y para que brillaran le acerque la luna.


Inventé una montaña para abrigar tu frío.
Un carrillón sin tiempo, una aurora de flecos.
Un barco de colores para cruzar el río
y ahuecar las palabras hasta formar un eco.

Rocié una esperanza en tus manos de princesa.
Con jazmines del alma enlacé tu cintura.
Pinté una aureola rosa sobre tu cabeza
y en un caballo blanco corrí por la llanura.

Ahuyente las tormentas que asediaban tu casa.
Jugué con los candados que estaban en tu puerta.
El aire no es visible, es tan solo una masa
y una quietud que entibia las ilusiones muertas.

Desenredé las nubes pequeñas en el cielo.
Me senté en una estrella para observar tu paso.
Hundí en el medio del agua un mástil con pañuelos
para emprender el viaje más lento del ocaso.

Cuando salgan tus ojos a pasear por el valle
detrás del arco iris tenderé una emboscada.
Con dos luces azules se encenderán las calles
y hablando cien idiomas jamás te diré nada.

Porque sé que los sueños son nada más que eso,
un despertar de historias, un mundo sin presencia.
Y en el que sigue escrito con letras de regreso,
plantas flores de olvido en tu jardín de ausencia.





Autor:Léon Romero.

Suspenso de lluvia



Una leve ventisca movió la enredadera,
las aves lentamente buscaron su amparo
y un gris intervalo de este cielo en espera,
agrupaba en tormenta aquel domingo claro.

Y la casa tenía un extraño misterio,
la veleta en lo alto se había quedado muerta
y un silencio de iglesia, tal vez en cautiverio,
buscaba en las ventanas las llaves de la puerta.

Un horizonte largo se entretenía en tus luces,
se quejaba de a ratos la roldana en el pozo
tres relámpagos rojos se dividian entre cruces
y los teros guardaban sus gritos de alborozo.

Todo estaba la acecho de algo que no era nada,
simplemente el momento de un tiempo pasajero,
sin embargo los perros, inquieta su miradas,
vigilaban de a uno el ancho del sendero.

Y Yo que estaba solo como hace tantos años,
madurando de a poco el recuerdo de un rezo,
me había vuelto una sombra sin porvenir, huraño
acortando las noches en alas de un regreso.

De pronto suena un trueno al borde del camino.
Una silueta crece marcando una esperanza.
Y las uvas estallaba con lágrimas de vino,
al tiempo que a lo lejos, esa mujer avanza.

Y se pone al resguardo del viento y la tormenta.
Y la luz de la casa la muestra más hermosa.
Y la lluvia que cae con suave olor a menta,
se transforma en violetas, en claveles y en rosas.






Autor:León Romero


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