POEMAS DE UNA MUJER: Poesía a un padre ausente Escritora Arjona Delia
Escritora Arjona Delia

11 de junio de 2009

Poesía a un padre ausente


padre e hija

Un papá prestado

¿Cuanto tiempo lo tuve conmigo?
No todo lo suficiente.
Se me acortaron los días
desde que el está ausente.
Me faltan sus caricias
y sus abrazos permanentes.
Su silbidito bien entonado
interpretado dulcemente.

Su mirada era mi código
el que estudiaba afanosamente.
Cuando yo lo defraudaba
lloraba amargamente.
Me encantaba verlo leer
Cada noticia detenidamente.
Solo que cuando lo hacía en voz alta.
Había que hacer un silencio de muerte.

Mi papi era un "Pardal"
Ese personaje de Disney, inteligente.
Compraba una revista para artesanos.
Y de allí copiaba mis juguetes.
Mi primer monopatín.
¡No me lo trajeron los reyes!
Se pasaba horas en el "galponcito".
Diciendo, que tenía trabajos pendientes.

Cuando llegó el cinco de enero.
El se ofreció displicente.
A entregar mi carta a los magos
que venían del Oriente.
¡No pegué un ojo en toda la noche!
Pues temía adormecerme.
Quería sacarme las dudas.
De como entrarían sin verles.

Mi ventana daba al patio.
Donde habitaban los duendes.
Todo era mágico allí.
Sucedían cosas incoherentes.
Los domingos por ejemplo.
De los árboles crecían juguetes.
Lo raro era que cuando me portaba mal.
Ellos firmaban: "ausentes".

Yo le ayudaba a cosechar,
rabanitos y pimientos verdes.
Y me escondía de a ratos
para las frutillas comerme.
¡Se ve que a los gusanos les gusta!
Decía contrariado y a regañadientes.
Y mi mami hacía un gesto al mirarme
que me hacía sentir ¡Una delincuente!

A la nena ¡No me la toque!
Póngala en penitencia,
si por las buenas no entiende.
Y no se hacía esperar mi mami.
¡A la cama sin comer! ¡Inmediatamente!
¡Y que rabia que me daba!
A oscuras yo; y ellos hablando tranquilamente.
Pero cuando mi mami se acostaba,
se abría la puerta muy suavemente.

Era el... que se arrimaba
y hablaba cada vez más fuerte.
¡Así, va a aprender usted señorita!
Y en sus manos traía siempre un paquete.
Yo esperaba ese sándwich,
envuelto en la servilleta celeste.
Ese era el mimo de mi papi.
Porque su amor era más fuerte.

¡Que pena que fue prestado!
Ese papá diferente...
A todos los papás del mundo.
Porque era mío únicamente.
Dios me lo pidió de vuelta.
Porque de su sufrimiento era conciente.
Pero aunque sea en su silla rodante.
Hoy quisiera tenerlo presente.

Le leería mis poemas,
lo abrazaría muy fuerte.
Le diría ¡Tantas cosas!
que ahora vienen a mi mente.
Y en su momento no le dije,
eso me da pena y soy conciente.

Que las flores hay que darlas en vida,
el ya no puede verme.
Si Dios me concediera la suerte
de prestármelo nuevamente.

No le contestaría jamás,
para que no se empañaran
sus ojos verdes.
Y le confesaría seguro,
que cuando vi por la ventana sus pies
Yo ya no creía en los reyes;
pero para no desilusionarlo.
Grité que oí a los camellos,
haciendo ruido con el paquete.

"Quise dejar este escrito"
para que lo tomen como referente.
Que a los padres en la vida.
Hay que honrarlos diariamente.

Porque al llegar estos días,
Lamentamos no tenerles.
Yo se que lo volveré a ver un día,
En aquel cielo esplendente.

Junto a mi Padre Dios ¡Eternamente!
Que se nos adelantó en el camino
para que no le veamos sufrir ¡Tan cruelmente!
Pero aunque sea unas horas,
¡Prestado! quisiera tenerle.






Autor: Libia Beatriz Carciofetti -

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